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jueves, 12 de abril de 2018
domingo, 8 de abril de 2018
Elisa Herrero de Limiñana, una de las primeras prestidigitadoras españolas
Seguramente fue la primera
prestidigitadora española que tuvo espectáculo propio. Elisa Herrero incorporó
el apellido de su marido en los carteles: Limiñana. Del prestidigitador
Limiñana hablaba el otro día. El paralelismo con los Hermann prosiguió más allá
de la muerte. La muerte prematura de Alexander Hermann – 1896 - situó a su
viuda Adelaida Hermann al frente de una gran compañía de magia. La muerte de
Limiñana convirtió a Elisa Herrero en una prestidigitadora independiente tres
décadas antes, desde 1868, compitiendo con la más célebre prestidigitadora
francesa Benita Anguinet. Heredó el espectáculo de su marido, pero le imprimió
un sello propio. Basta comparar los programas. En 1860 Limiñana presentaba un
programa bastante atractivo: La llave del castillo; La boca de bronce; Una
aventura de Guillermo Tell; De un pañuelo seis;
Las cartas obedientes y El reloj incomprensible. Ocho años después,
Elisa Herrero dividió su espectáculo en tres partes igualmente interesantes: El
canastillo fantástico. El pájaro y la carta, que era un sketch de magia cómica y El Tambor Obediente, que
colgado del cielo del Teatro tocará solo todo cuanto se le mande. Y poco
después incorporó proyecciones de cuadros disolventes.
Cuando actuó en el teatro de la plaza del
Teucro de Pontevedra ni la originalidad, ni la perfecta ejecución de las
suertes, ni el éxito de público obtenido convencieron al crítico de La Revista
que dio un ejemplo perfecto de cómo los prejuicios nublan la vista. "Si
bien a la mujer – escribía el 23 de Marzo de 1868 -le es dado alcanzar por sus
facultades intelectuales lo que alcanza el hombre, parece que por efecto de la
timidez propia de su sexo debiera limitarse un tanto el genio" (Ver
Ruibal, Tomás: «La vida escénica en Pontevedra en la segunda mitad del XIX»
Tesis Doctoral. Departamento de Literatura Española y Teoría Literaria,
Facultad de Filología, UNED, 1997).
Por aquellos años Dolors Aleu, la primera
mujer médico española, redacta su tesis doctoral con el tema: «De la necesidad
de encaminar por nueva senda la educación higiénico-moral de la mujer». En ella
se puede leer una descripción precisa de la situación de la mujer en España en
aquella época: « Obreras que trabajan hasta la extenuación en talleres insanos,
acosadas por los hombres que, “desde el dueño al último mayordomo, se creen con
derecho a empañar la honra de las infelices trabajadoras”. Campesinas que
trabajan como sus maridos y luego deben ocuparse de los hijos que han parido y
de las tareas del hogar. Las ricas “que se crían endebles”, con conocimientos
de “adorno”, sometidas al “afán de lujo” por aburrimiento intelectual, cautivas
de los corsés que deforman sus cuerpos y ponen en peligro sus vidas (“como si
lo delgado fuera equivalente de lo hermoso”). “Nunca consentiría la mujer ser
degradada si fuera más instruida”, escribe vehemente. Y añade: « “Hemos sumido
sus músculos en la inacción; hemos apagado el fuego de su inteligencia; hemos
extremado su sensibilidad física; hemos fanatizado sus sentimientos; la hemos
segregado del comercio social; la hemos despojado de todo derecho político; la
hemos encerrado en el hogar; la hemos desposeído de aptitudes para el trabajo y
la hemos incapacitado para ganarse el sustento, inutilizándola para vivir sin
tutela...». (Carina Farreras, Dolors Aleu, , La primera médica español, La
Vanguardia, 02/04/2018).
Afortunadamente Elisa Herrero logró salir
adelante tras la muerte de su esposo. Limiñana, fue considerado un innovador que introduce
en España la nueva escuela de magia moderna que origina Robert-Houdin. Ese es
el tipo de magia que hereda Elisa Herrero, a la que incorpora su propio estilo.
Fundamentalmente un peculiar sentido del
humor de raíz andaluza. Son varios los gacetilleros que insisten en sus
chispeantes ocurrencias y, sin detrimento de la limpieza y maestría con que
ejecuta los juegos, consideran que uno de sus grandes recursos de los que se
vale es estar dotada de una gracia sin igual. Elisa tenía un duende especial
que tampoco le vale para librarse de la apostilla de que para conseguir engañar
«tiene en su favor además de su diabólica habilidad, el no flojo privilegio de
ser mujer».
Difícil, muy difícil no tropezar a cada
paso con comentarios de este tipo.
Limiñana contra Hermann
Pascual Limiñana fue un prestidigitador español que intentó eclipsar la buena estrella de Hermann, sin duda el ilusionista que produjo un mayor impacto en el público español en la segunda mitad del XIX. Durante lustros decir Hermann en España era igual que decir magia. Pero hubo un momento en que pudo no llegar a suceder. En Julio de 1860 se entrometió Limiñana. Fue un sábado a las 9 de la noche. El domingo siguiente debutaba Hermann en el Circo. Limiñana que, por entonces, era un aficionado se adelantó y programó una función sorpresa en la sala Capellanes en la que prometió instruir a los madrileños en los secretos de la prestidigitación antes que el señor Hermann lo hiciera. Y, en especial, anunció que iba a descubrir el secreto de los aros chinos que, por entonces, era una suerte sorprendente y novedosa y uno de los platos fuertes en el repertorio del ilusionista alemán. El plumífero de la Iberia escribió exhultante: « Elogiamos la ocurrencia del señor Limiñana en anticiparse a Herrmann 24 horas. En la época del telégrafo, este adelanto es un siglo. Asistiendo esta noche podremos decir mañana a M, Herrmann cuando se presente a enseñarnos un juego al que ya damos poca importancia:« — ¡Bah! Eso ya lo sabíamos nosotros hace mucho tiempo. ¡Fuera antiguallas!».
Las expectativas no se cumplieron. Aunque Limiñana ejecutó
suertes notables y realizó correctamente los esperados aros chinos, otro
cronista, esta vez en La Discusión, concluía que «en honor de la verdad debemos
decir que le falta bastante para competir con el inolvidable Hermann, cuya
limpieza es superior á todo encarecimiento, así como debemos decir también que
después de ver al célebre alemán se puede ver con gusto al aficionado Sr.
Limiñana, lo cual prueba muchísimo en su elogio… »
El cartel se conserva en la colección Ephemera de Pedro Ibarra en la Universidad de Alicante. Se puede apreciar que en el repetorio, que corresponde a una actuación posterior, incorpora varios de los efectos más célebres de Robert-Houdin.
jueves, 31 de agosto de 2017
El Mago Sun en el Teatro de la luz
Hace ya bastante tiempo que las «grandes ilusiones» dejaron
de ser la asignatura pendiente del ilusionismo español. Y aunque aún tienen
camino por recorrer, han conquistado espacios que les estaban vedados. Años atrás
hubiera sido impensable ver un espectáculo de magia en los teatros de la Gran
Vía de Madrid. Hoy la niebla se ha disipado y pueden coincidir hasta cuatro
espectáculos que exploren la percepción o el misterio.
La otra tarde, atravesé las puertas del Teatro de la
Luz para disfrutar la magia espectacular del mago Sun. Realmente espectacular. Sus
ilusiones tienen el sabor a barco de guerra de la gran magia americana, que en
los tiempos del jazz fue capaz de serrar
en dos a una mujer o hacer desaparecer un elefante y, en tiempos más cercanos,
borrar del mapa un avión o hace levitar a cualquiera en cualquier sitio. Un
sexto sentido tecnológico y un séptimo sentido; el del espectáculo.
Sun, inicia su actuación con la rapidez con que se
hundió el Titanic. Como un torbellino. Una rápida sucesión de efectos tan fuertes como veloces –cualquiera de los cuales
podría cerrar una sesión – que podrían adoptar la divisa de Horacio Goldin: «Atención, Señoras y señores: No pestañeen. Se arriesgan
a perderse alguna ilusión». También Fu empezaba embriagando con magia. No es
fácil, hoy día, llenar el enorme abismo del escenario, ilimitado como una
pantalla. Y Sum lo logra. Olas de magia,
«bailarinas-partenaires» que aparecen y desaparecen con temblor de libélulas.
El espectáculo es convincente. Hay muchos efectos
atractivos. Fantástica « lavadora», formidable «levitación», impresionante «acuario».
Destacaría por encima de todos la evocación de Blackstone y su teatro al revés
que mantiene intacta la capacidad de sorpresa de la gran magia que hace temblar
el ojo con lo invisible. Me encantó. Demuestra cómo un buen guión es una
trasfusión de sangre fresca para os viejos efectos.
Pero lo que me realmente me hizo quedarme embobado en
la cuarta fila del patio de butacas fue percibir lo que no se ve. Una emoción
no fingida. El mago Sun, su semblante tierno, contemplándose a sí mismo
haciendo un gran espectáculo. Sus manos blancas, sus dedos casi de niño,
convirtiéndose en las garras de tigre de un mago de las Vegas. Esa facilidad de
andar y desandar por el tiempo, de regresar a una época lejana, en la que la fascinación
de los secretos le convenció de hacerse ilusionista, es la que convertía su
magia en un deseo realizado.
No
os lo perdáis. Quedan pocos días
MAGIC SPECTACULAR - MAGO SUN. Teatro de la Luz, Gran Via, Madrid
Has
el 3 de Septiembre
domingo, 11 de junio de 2017
Sesión de noche en Magia Estudio
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| Borjo Meyer, Ricardo Sánchez, Eden Herrera, Ana Martínez y Ramón Mayrata |
La magia es una forma de mirar el mundo. En los años 80 yo
viví en la calle San Mateo de Madrid y pude
comprobar cómo, día a día, el niño
genial llamado Juan Antón, la ternura de Encarnita y el prodigioso bigote casi espiritista
que siempre sobrevolaba los labios de José Luis Ballesteros, otorgaban ojos
verdes, azules, amarillos y negros a los objetos que poblaban Magia Estudio. La
magia es una forma de mirar el mundo. Por las noches, cuando Encarnita y José
Luis se marchaban, los objetos –la mayor parte eran juegos de magia – se animaban
y hacían magias los unos a los otros. ¿No os lo creéis? Ya os he dicho que yo
vivía enfrente y me llegaban retazos de charlas, exclamaciones, suspiros e,
incluso, aplausos desde el otro lado de la puerta cerrada.
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| Foto: Corina Arranz |
La magia es vida, vida que se niega a limitarse y a extinguirse.
Desde hace tres años Ricardo Rodriguez y Eden Herrera se hacen cargo de este
lugar poblado de enigmas cotidianos que esconden un sentido más profundo de lo
real que lo que habitualmente tomamos por real. Han recogido el maravilloso legado de
Encarnita y Jose Luis reencarnándolo – oportuna palabra -. en su impronta, su
estilo, su modo de hacer, sus ideas y proyectos personales.
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| Ricardo Sánchez |
Ricardo es sobre todo un explorador que busca magia como
otros buscaban antaño El Dorado. Le aqueja la fiebre de la magia en lugar de la
fiebre del oro. Reconquista para la magia los rincones más recónditos de los
libros y, también, lugares inverosímiles, como algún paraje remoto del Golfo
Pérsico. Es además editor, escritor secreto, tal vez un místico.
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| Eden y Cooper |
Eden transita por la tienda como por los sueños, seguida por
la figura mítica de un perro negro. La artista que hay en ella ha logrado
sobornar a la filósofa que habita en ella también. Y así las ideas están al
servicio de crear otros mundos posibles. Hace poco ha descubierto que ciertas plantas
hacen magia a las mariposas y alteran su percepción.
Son sujetos improbables, pero no inverosímiles. De hecho podéis
visitarles en San Mateo, 19, si queréis comprobar que no son una invención mía. Se han
unido a un tercer sujeto apellidado
Meyer, que ha adoptado un nombre propio de Bela Lugosi : Borjo.
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| Borjo Meier |
Borjo Meyer hace una magia incandescente. Es una especie de torbellino de fuego
refrescante que hace magia y reduce a cenizas todas las teorías aceptadas sobre
la presentación, la charla, la cobertura… En sus orígenes perteneció a los
magos transgresores. Es un anarquista de la magia – aunque él no lo sabe – y un
activista pro derechos mágicos de la
humanidad.
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| 52 Fotos / 52 Magos |
Ayer por la noche, pasaba por delante, de Magia Estudio y
escuché rumores que me resultaron familiares al otro lado de la puerta. « ¡Caramba! – pensé – Los objetos siguen con sus veladas
de magia interminables. ¡Cómo le hubiera gustado esto a Julio Cortázar!» Fue pronunciar la palabra
Cortázar y la puerta se abrió. Y allá dentro, ajenos al tiempo, pero no al
espacio, estaban Borjo, Ricardo y Eden – con una iluminación similar a la de «Las
Hilanderas» de Velázquez -, tejiendo magia con los hilos del alma de Magia
estudio, con las sonrisas de Encarnita y Jose Luis, con los hilos de sombra de
todos los magos convocados en las fotografías de las paredes – 52 magos como
cartas hay en una baraja - y, con un hilillo de vino rosado como sangre fresca.
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